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We Dig Skulls
Ilustración: una catrina alta de barro pintado, con vestido largo y sombrero ancho de flores y plumas, sobre una mesa de madera entre cempasúchil y velas

No. 003

La Catrina: la historia de la calavera elegante que representa el Día de Muertos

La Catrina es una calavera con sombrero de plumas y vestido de gala que hoy aparece en carteles, disfraces, figuras de barro y camisetas. Nació como un grabado satírico del grabador mexicano José Guadalupe Posada, recibió su nombre y su vestido completo en un mural de Diego Rivera pintado en 1947, y con el tiempo se volvió uno de los símbolos más conocidos del Día de Muertos. Entre una cosa y la otra hay más de treinta años, una burla de clase que hoy casi nadie recuerda y un nombre que ni siquiera fue el original. La historia completa tiene sus fechas, sus lugares y las voces de quienes hoy se pintan la cara como ella.

Posada y sus calaveras: papel barato para un público enorme

José Guadalupe Posada (1852-1913) nació en Aguascalientes y trabajó después en León y en la Ciudad de México, donde produjo grabados en zinc, litografías, ilustraciones y todo tipo de impresos populares. Hacia 1888 o 1890 empezó a colaborar con el editor Antonio Vanegas Arroyo, cuya imprenta sacaba hojas sueltas, cancioneros, material religioso, noticias y relatos sensacionalistas, todo a precios bajos y pensado para un público amplio, que incluía a muchas personas que no sabían leer. Para ellas, la imagen decía lo que el texto no podía.

Ilustración: un antiguo taller de grabado con una prensa de hierro, un rodillo y una placa de tinta negra, una plancha tallada con un esqueleto que baila y una pila de papel en blanco
IlustraciónUn taller de grabado como aquellos donde se tallaban e imprimían las calaveras.

Las calaveras de Posada eran caricaturas en forma de esqueleto: políticos, famosos, trabajadores, gente común y tipos sociales de la época. Salían acompañadas de versos, corridos, noticias y sátira, y se burlaban del poder político, de los privilegios, de la conducta burguesa, de la dictadura porfiriana, de la explotación y de los absurdos de todos los días. Se vendían sobre todo a finales de octubre y principios de noviembre, alrededor del Día de Muertos, aunque sus temas iban mucho más allá de la fiesta. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (Library of Congress) compara esas hojas con tabloides baratos: imagen y rima juntas, para que el comentario político y social llegara a las masas. Puede ver más sobre ese material en la guía de la Biblioteca del Congreso sobre Posada y las calaveras y en su entrada de blog sobre las calaveras de Posada.

El grabado original: una calavera con sombrero y sin vestido

Lo primero que sorprende es que la imagen que hoy llamamos La Catrina no se llamaba así. La primera hoja con fecha conocida que la incluye es una del cuarto trimestre de 1913, impresa en la imprenta de Vanegas Arroyo en la Ciudad de México con el título *Remate de calaveras alegres y sandungueras. Las que hoy son empolvadas garbanceras pararán en deformes calaveras*. Posada había muerto el 20 de enero de 1913, así que el grabado debió de hacerse en 1912 o antes. La Posada Art Foundation, además, señala que una hoja sin fecha, posiblemente *Calaveras de la Cucaracha*, podría ser anterior. Cuando hablamos de fechas con esta imagen, conviene decir "hacia 1912" y no más.

El grabado es una zincografía de una esqueleta con un sombrero muy trabajado, pero sin vestido completo. La burla iba dirigida a las "garbanceras", término que se usaba para quienes, siendo de origen indígena, vendían garbanzos y adoptaban la ropa y los modales europeos mientras rechazaban su propia identidad. También se reía de la aspiración de clase, de los cosméticos, de la ropa de moda y del deseo de parecer más rico o más europeo.

La hoja trae versos como este:

> Hay hermosas garbanceras, > de corsé y alto tacón; > pero han de ser calaveras, > calaveras del montón.

Dicho en palabras de hoy: hay mujeres hermosas de corsé y tacones altos, pero todas terminarán igual, convertidas en calaveras comunes. El texto completo de la hoja es mucho más agresivo y ataca a mujeres con nombre y apellido con un lenguaje muy insultante. Quién escribió exactamente esos versos tampoco está resuelto: el Museo José Guadalupe Posada, en Aguascalientes, da como anónimo al autor de la hoja, mientras que una publicación de la UPAEP de 2013 atribuye a Posada una "calaverita" más corta que la acompañaba. Puede leer el planteamiento del museo en su ensayo sobre La Catrina, el de Agustín Sánchez González en Relatos e Historias en México y la discusión sobre la fecha en la Posada Art Foundation.

Vale la pena tener claro que esta sátira, con su filo de clase y de identidad, es una cosa, y la figura festiva de hoy es otra. La primera es un documento de su época; la segunda es el resultado de lo que vino después. La Secretaría de Cultura describe aquel grabado como la Calavera Garbancera, y ese es el nombre con el que se le conoce antes de Rivera. Más sobre ese trabajo de Posada para Vanegas Arroyo está en el texto de la Secretaría de Cultura.

Diego Rivera le da nombre y vestido: *Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central*

Entre julio y septiembre de 1947, Diego Rivera pintó *Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central* para el Hotel del Prado, en la Ciudad de México. Es un fresco que resume la historia de México con personajes de la Colonia, la Independencia, la Reforma, el Porfiriato, la Revolución y el México moderno.

Ilustración: una catrina de barro de cuerpo entero sobre un pedestal, con vestido largo, boa de plumas sobre un hombro y sombrero ancho de plumas, bajo luz de galería
IlustraciónLa catrina de cuerpo entero, con vestido, boa y sombrero de plumas, como la muestran hoy las figuras.

En el centro, Rivera tomó la calavera de Posada y le puso un atuendo completo y una estola de plumas. La colocó entre el propio Posada y Rivera de niño, que la toma de la mano, y detrás del niño puso a Frida Kahlo. El Museo Mural Diego Rivera la presenta como "La Calavera Catrina" e identifica a Posada como autor de la calavera original. El museo y el INBAL señalan a Rivera como quien configuró al personaje y le dio el nombre de La Catrina en el mural.

El nombre viene de "catrín", palabra que se asocia con un hombre de clase alta, muy arreglado y presumido, lo que en inglés se llama *dandy*. Así, la calavera que en el grabado llevaba sombrero y nada más pasó a ser la figura completa de gala que reconocemos hoy. Según el museo, el mural mide unos 4,17 por 15,67 metros y pesa cerca de 35 toneladas. Después del terremoto de 1985 se trasladó, y hoy se exhibe en el Museo Mural Diego Rivera, que abrió en 1988. Los datos del mural están en la página del museo en el INBAL y en el texto del INBAL sobre la historia del mural.

De la Alameda al altar: cómo llegó a ser emblema del Día de Muertos

La Catrina se asoció con el Día de Muertos por varios caminos modernos que se fueron sumando. Las calaveras de Posada circulaban en hojas baratas hacia el 2 de noviembre. Después de la Revolución, artistas como Diego Rivera, Jean Charlot y Leopoldo Méndez ayudaron a recuperar su obra como una base importante del arte popular mexicano moderno y de la identidad nacional. El mural de 1947 le dio su nombre, su ropa y su lugar junto a Posada, y la imagen se extendió después en reproducciones, arte popular, actividades escolares, festivales, disfraces y artesanías. Es un símbolo moderno que se unió al Día de Muertos a través del arte y la cultura pública; no es una deidad antigua. El programa del INBAL sobre La Catrina y Posada y el texto del INAH sobre La Catrina como ícono del Día de Muertos cuentan ese recorrido.

Una de sus casas más conocidas es Capula, en Michoacán, donde artesanos hacen catrinas grandes de barro en talleres alfareros tradicionales. La Casa de las Artesanías de Michoacán informó en 2025 que 56 artesanos de Capula recibieron certificación y que las catrinas de barro cuentan con indicación geográfica mexicana. La misma dependencia describió la Feria de la Catrina de 2025, donde se exhibieron más de 60 catrinas de barro, unas policromadas y otras sin pintar. Esa feria es anual, así que conviene consultar las fechas de este año antes de planear un viaje. Puede leer ambas notas: la de la certificación de 56 artesanos y la de la Feria de la Catrina.

En la Ciudad de México, la procesión de Catrinas es una tradición pública reciente. Según The Associated Press, empezó en 2014 y creció hasta ser un evento grande con diseñadores de vestuario, maquillistas, artistas drag y grupos comunitarios; para 2025, AP reportó miles de personas y más de 40 grupos, entre ellos artistas, estilistas y diseñadores LGBTQ+. La nota está en AP News. Hoy las catrinas aparecen en altares de Día de Muertos, desfiles, esculturas de barro, pinturas, disfraces y maquillaje, y las prácticas cambian de una región y una comunidad a otra.

Para ver todo el recorrido de un vistazo, esta es la línea del tiempo:

De Posada a las catrinas de Capula

Toque o pase el cursor por un paso para seguir el orden.

  1. 1852

    José Guadalupe Posada nace en Aguascalientes.

  2. 1888 a 1890

    Posada empieza a trabajar con el editor Antonio Vanegas Arroyo en la Ciudad de México.

  3. 20 de enero de 1913

    Muere Posada. La imagen se atribuye a 1912 o antes.

  4. Cuarto trimestre de 1913

    Se imprime la primera hoja con fecha conocida que incluye la imagen que hoy se llama La Catrina.

  5. 1947

    Diego Rivera pinta *Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central* y le da a la figura su nombre moderno y su vestido completo.

  6. 1985

    El mural se traslada después del terremoto.

  7. 1988

    Abre el Museo Mural Diego Rivera.

  8. 2014

    Empieza la procesión de Catrinas en la Ciudad de México, según AP.

  9. 2025

    Michoacán informa la certificación de 56 artesanos de Capula que hacen catrinas de barro.

Catrinas y catrines hoy: disfraz, maquillaje y respeto

Un disfraz de catrina suele combinar maquillaje de calavera con un atuendo de gala o teatral: rostro pintado de blanco, cuencas oscuras, líneas decorativas, flores, plumas, encaje, un sombrero grande y ropa formal. El catrín es su contraparte masculina, que suele representarse con traje, ropa de charro u otra vestimenta formal, también con maquillaje de calavera. Un reportaje de 2025 de Corriente Alterna, de la UNAM, describe el maquillaje de Catrina como una tradición nueva del Día de Muertos, y se puede leer en su reportaje sobre el maquillaje de Catrina.

Ilustración: un tocador con pintura blanca para maquillaje, delineadores negros y de colores, pinceles, una corona de rosas de seda y cempasúchil y un boceto a lápiz de un diseño de calavera
IlustraciónPintura, delineadores, pinceles y una corona de flores, junto a un boceto del diseño.

En Tlaquepaque, Jalisco, Andrea Romero Leyva y Brenda llevan décadas vistiéndose de La Catrina y de La Muerte. Le contaron a Univision que lo hacen para honrar y mantener vivas las tradiciones del Día de Muertos. La maquillista mexicana Dayel Guzmán lo describe como una forma de conectar con la tradición y compartirla: "La catrina es colorida y la calavera es la osamenta como tal", dijo, y añadió: "El maquillaje me ha dado la oportunidad de enraizarme más con las tradiciones mexicanas, difundirlas y compartirlas." Es decir, para ella la catrina lleva color y la calavera es el hueso desnudo, y el maquillaje es una manera de volver a sus raíces. Guzmán relaciona el maquillaje con aceptar la muerte y celebrar la vida; la entrevista está en Conecta Arizona.

Otras voces matizan. La artista Judith Bautista dijo a MEXLocal, en inglés, que participar "no se trata de ser exclusivos" y que quien quiera hacerlo debe hacerlo "con respeto y conocimiento". Regina Merson, empresaria de belleza mexicoamericana, distingue entre el recuerdo respetuoso y el uso de esas imágenes como un disfraz genérico de Halloween. Yasmin Maya afirmó que la práctica se vuelve problemática cuando se olvida su significado o se usa sobre todo para ganar dinero. Esas opiniones aparecen en MEXLocal, y el debate sobre disfrazarse de Catrina sin ser mexicano se recoge en Univision. La historia de Tlaquepaque está en su video de Despierta América.

No existe una sola opinión mexicana sobre el maquillaje de Catrina. Si quiere llevarlo, estas pautas se apoyan en lo que dicen esas voces:

  • Conozca la historia de La Catrina, la que acaba de leer.
  • Mantenga el maquillaje ligado al recuerdo de los difuntos y distinga el Día de Muertos de Halloween.
  • Evite el efecto de terror o la burla.
  • Mencione a los artistas y comunidades mexicanas de donde viene la imagen.
  • Si va a un cementerio, una vigilia, un altar o un evento comunitario, siga lo que se espere allí.

Dónde ver a La Catrina y a Posada

Si quiere ver el original o algo cercano, estas son las opciones. Cada institución publica sus propios horarios y condiciones de acceso, así que conviene consultarlos antes de ir.

Ilustración: un puesto de arte popular con hileras de catrinas de barro pintado y papel maché de distintos tamaños, cada una con vestido y sombrero de otro color
IlustraciónCatrinas de barro y papel maché en un puesto de arte popular.
  • Museo Mural Diego Rivera, Ciudad de México: el fresco de 1947 *Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central*, con La Catrina entre Posada y Rivera de niño. Lo opera el INBAL.
  • Biblioteca del Congreso (Library of Congress), Washington, D.C.: su colección Caroline y Erwin Swann, dentro de la División de Estampas y Fotografías, incluye hojas sueltas, planchas de zinc y estampas de Posada, entre ellas *Calaveras del montón, número 1* y la plancha de *La Calavera Oaxaqueña*. Algunos materiales no tienen restricciones conocidas de reproducción en Estados Unidos, aunque el acceso a los originales frágiles puede requerir cita. Vea el registro de *Calaveras del montón*.
  • The Metropolitan Museum of Art, Nueva York: guarda la zincografía de Posada de 1902 *El esqueleto del editor del pueblo (Antonio Vanegas Arroyo)*, cuyo registro en línea la marca como de dominio público. Está en el sitio del museo.
  • Harry Ransom Center, Universidad de Texas en Austin: la Colección Edward Larocque Tinker reúne 132 hojas sueltas y hojas de corridos y canciones, con material de Posada. Está abierta a la investigación con aviso previo. Vea la colección.
  • Museo José Guadalupe Posada, Aguascalientes: un lugar clave para conocer su legado, con material sobre sus calaveras y su obra gráfica. Su ensayo sobre La Catrina es del escritor y coleccionista Mercurio López Casillas.
  • Capula, Michoacán: el Centro Cultural de Capula y la Feria de la Catrina muestran catrinas de barro hechas por artesanos de hoy. Son una tradición artesanal viva, no originales de Posada.

¿Cuánto sabe de La Catrina?

  1. 1. ¿Qué nombre se asocia con la imagen original de Posada?
  2. 2. ¿Quién le dio a la figura el nombre de La Catrina tal como se reconoce hoy?
  3. 3. ¿Dónde se exhibe el mural de Rivera de 1947?
  4. 4. ¿De qué material son las famosas catrinas de Capula?

Responda todas las preguntas para revisar.

Preguntas frecuentes sobre La Catrina

Cuatro preguntas que se repiten mucho, con respuesta corta.

¿Quién creó a La Catrina?

El grabado original es de José Guadalupe Posada, que murió el 20 de enero de 1913; la hoja con fecha más antigua que se conoce es de ese mismo año. Diego Rivera la vistió y la nombró en su mural de 1947, y esa es la figura que hoy conocemos.

¿Por qué se llama Catrina?

Porque Rivera la bautizó así a partir de "catrín", la palabra para un hombre de clase alta, vestido con esmero y presumido. Antes del mural, la figura era una calavera con sombrero y sin vestido, y la sátira se llamaba "Calavera Garbancera".

¿Es azteca?

No. La Catrina es un símbolo moderno, nacido de un grabado satírico de principios del siglo XX y de un mural de 1947. Se unió al Día de Muertos a través del arte y la cultura pública, no como una deidad antigua.

¿Puedo disfrazarme de La Catrina?

Hay personas mexicanas con opiniones distintas, y ninguna habla por todas. Lo que más se repite es hacerlo con respeto y conocimiento, ligado al recuerdo de los difuntos, sin terror ni burla, y siguiendo lo que se espere en cementerios, altares o eventos comunitarios.

Para seguir leyendo

Si esta historia le dejó ganas de más, empiece por la guía del Día de Muertos, siga con la historia de las calaveras de azúcar y, si quiere armar un altar para alguien que recuerda, lea cómo hacer una ofrenda. Todas parten del mismo punto: una calavera que se ríe de la gente y, con los años, se vuelve una manera de recordarla.