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La Casa de los Huesos de Hallstatt, una sala abovedada con cráneos y huesos largos apilados en estantes de madera alrededor de un crucifijo, con una vela votiva roja, tras una cadena baja

No. 008

El osario de Hallstatt: las calaveras pintadas de Austria

Hallstatt pintó a sus muertos porque no tenía dónde enterrarlos para siempre. El cementerio del pueblo ocupa una franja estrecha entre la montaña y el lago de Hallstatt y no podía crecer, así que las tumbas se reabrían después de unos 10 a 15 años. El cráneo y los huesos largos se limpiaban y pasaban al Beinhaus, la Casa de los Huesos, bajo la capilla de San Miguel. Desde alrededor de 1720, las familias encargaban que esos cráneos se pintaran con nombres, fechas, cruces, hojas o flores, para que cada persona siguiera siendo reconocible y recordada. Hoy hay unos 1,200 cráneos en el osario, y 610 de ellos están pintados.

Si usted llegó aquí por una foto de esos cráneos con coronas verdes y rosas rojas, lo que sigue cuenta quiénes son, cómo se preparaban, qué dicen los dibujos y cómo se visita el lugar.

Qué es la Casa de los Huesos

El Beinhaus de Hallstatt es el osario que ocupa el sótano de la capilla de San Miguel, junto a la iglesia parroquial católica del pueblo. Según la oficina de turismo de Salzkammergut, tanto la capilla como el osario son construcciones medievales, y la capilla actual data del siglo XII.

Cráneos pintados en hileras sobre un estante de madera bajo un crucifijo tallado y velas en la Casa de los Huesos de Hallstatt
La Casa de los Huesos de Hallstatt en 2025, con sus estantes de cráneos con nombre reunidos bajo el crucifijo. Imagen: David Kernan, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

Dentro reposan unos 1,200 cráneos. De ellos, 610 están pintados. No están amontonados al azar: se ordenan por familia y llevan anotada la fecha de muerte, de modo que una hilera puede reunir a padres, hijos y abuelos que vivieron en el mismo valle a lo largo de generaciones. La parroquia de Hallstatt, de la Diócesis de Linz, y el documento de Patrimonio Mundial de la UNESCO describen el lugar como parte de la vida religiosa del pueblo, no como una exhibición. Para la comunidad, cada cráneo es un difunto con nombre y apellido que recibió una segunda sepultura.

Un cementerio sin espacio para crecer

Hallstatt está apretado entre la ladera y el agua. La UNESCO menciona esa geografía restringida al describir la capilla de San Miguel y su osario, y la consecuencia práctica fue sencilla: el camposanto no se podía ampliar. Cuando hacía falta sepultar a alguien nuevo, había que volver a usar una tumba antigua.

El cementerio de Hallstatt, lleno de cruces de madera y flores, junto a una pequeña capilla con el lago Hallstatt y montañas empinadas detrás
El cementerio de Hallstatt en 2013, encajado entre el lago y la ladera de la montaña. Imagen: Ghirlandajo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

El sistema funcionaba así. Pasados unos 10 a 15 años, cuando el cuerpo ya se había descompuesto, se abría la tumba. El cráneo y los huesos largos se limpiaban y se trasladaban al osario, y la tumba quedaba libre para la siguiente persona. La parroquia señala que los cráneos ya se guardaban en el Beinhaus como segunda sepultura desde principios del siglo XVII. La pintura llegó después, alrededor de 1720.

Lo que podría parecer un problema de espacio se volvió una forma de memoria. Un hueso sin marca se pierde entre cientos; un cráneo con nombre, año y una corona de hojas sigue perteneciendo a alguien.

Cómo se preparaba y se pintaba un cráneo

El testimonio más cercano viene de Friedrich Idam, que trabajó como sepulturero en Hallstatt de 1981 a 1987 y escribió sobre el oficio en su texto «Bemalte Totenköpfe» («Calaveras pintadas»). Idam describe cómo se limpiaban los cráneos exhumados y luego se dejaban al sol y a la luz de la luna durante semanas, hasta que tomaban un color marfil pálido. Solo entonces estaban listos para recibir la pintura.

La costumbre de fechar y pintar los cráneos comenzó hacia 1720, según la parroquia, y la exhumación regular siguió viva hasta mediados de la década de 1980, según el propio Idam. Es decir, no se trata de una práctica que solo existe en grabados antiguos: hubo personas en Hallstatt que la conocieron de primera mano en tiempos recientes, y el propio Idam pintó cráneos exhumados durante sus años de trabajo.

Cronología del osario de Hallstatt

Toque o pase el cursor por un paso para seguir el orden.

  1. Siglo XII

    Se construye la capilla de San Miguel, con el osario en su sótano.

  2. Principios del siglo XVII

    Los cráneos y huesos ya se guardan en el Beinhaus como segunda sepultura.

  3. Hacia 1720

    Comienzan a fecharse y pintarse los cráneos en Hallstatt.

  4. Siglo XIX

    La pintura de cráneos se extiende con fuerza por la región alpina oriental.

  5. 1981 a 1987

    Friedrich Idam trabaja como sepulturero de Hallstatt y pinta cráneos exhumados.

  6. 1995

    Entra al osario el último cráneo, el de una mujer fallecida en 1983.

Cómo leer las pinturas

Los dibujos tenían una función clara: conservar la identidad de cada persona después de la segunda sepultura y ayudar a los familiares a reconocerla y honrarla. Por eso casi todos combinan datos y adornos. En la frente suelen aparecer el nombre o las iniciales, los años de nacimiento y de muerte, y una cruz. Alrededor, hojas y flores.

Vista cercana de cráneos de Hallstatt pintados con coronas de flores rojas y rosas, cruces azul oscuro y negras, nombres y fechas de muerte, sobre un estante encima de huesos apilados
Cráneos pintados de la Casa de los Huesos de Hallstatt, fotografiados en 2016, con coronas de flores, cruces, nombres y fechas. Imagen: Wolfgang Sauber, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Idam observa que muchos cráneos de hombres llevan hojas de hiedra y de roble en verde oscuro, y que muchos cráneos de mujeres llevan motivos florales. Al mismo tiempo advierte que los estilos cambiaron con los años y que algunos significados no están claros. El historiador Paul Koudounaris le explicó a Smithsonian Magazine una lectura de las plantas: el roble como gloria, el laurel como victoria, la hiedra como vida y las rosas como amor.

Conviene tomar esas claves como lo que son, interpretaciones documentadas por quienes han estudiado el osario, y no como un código fijo que se aplicó a cada cráneo. Algunos llevan símbolos de oficio, como el martillo y el pico cruzados que se asocian con los mineros, algo lógico en un pueblo ligado a la sal. Y hay un cráneo raro, pintado con una serpiente, cuyo significado sigue siendo incierto.

Símbolos pintados y sus lecturas documentadas

Toque una tarjeta para destacarla.

  • Nombre o iniciales: Identifican a la persona después de la segunda sepultura.
  • Años de nacimiento y muerte: Permiten a la familia ubicar a cada difunto.
  • Cruz: Marca cristiana frecuente en la frente del cráneo.
  • Hojas de roble: Gloria, según Paul Koudounaris; Idam las ve en verde oscuro en muchos cráneos masculinos.
  • Laurel: Victoria, según Koudounaris.
  • Hiedra: Vida, según Koudounaris; también frecuente en cráneos masculinos, según Idam.
  • Rosas y flores: Amor, según Koudounaris; Idam registra motivos florales en muchos cráneos femeninos.
  • Martillo y pico cruzados: Símbolo de oficio asociado con los mineros.
  • Serpiente: Aparece en un cráneo poco común; su significado es incierto.

Si a usted le interesa cómo se leen estos motivos en otras tradiciones, la historia sobre el significado de la calavera recorre varios lugares y épocas donde la misma imagen dice cosas distintas.

El último cráneo, en 1995

La historia más citada del osario es también la más reciente. Según la oficina de turismo de Salzkammergut, el último cráneo que entró al Beinhaus lo hizo en 1995. Pertenecía a una mujer que murió en 1983 y que había pedido expresamente ser sepultada en el osario.

Ese detalle dice mucho del lugar. Para ella no era un sitio macabro ni una rareza turística, sino el lugar donde descansaban sus vecinos y quizá su propia familia. Pidió quedarse con ellos, y su deseo se cumplió doce años después de su muerte.

Parte de una costumbre alpina más amplia

Hallstatt es el ejemplo más conocido, pero no el único. Las costumbres de pintar cráneos se documentaron en toda la región alpina oriental, en especial en la Alta Austria, Salzburgo, el Innviertel austriaco, el Tirol, Baviera y partes de Suiza. La oficina de turismo de Hallstatt describe la pintura de cráneos como una práctica sobre todo del siglo XIX dentro de esa zona cultural.

Un cráneo pintado con una corona de hojas verdes, una pequeña cruz y líneas de letra gótica negra, apoyado sobre huesos largos cruzados encima de otro cráneo
Un cráneo pintado bajo el altar de la capilla de las ánimas de 1747 en la iglesia parroquial de San Miguel de Untergriesbach, Baviera, fotografiado en 2009. Imagen: Wolfgang Sauber, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

El Museum of Ethnology Hamburg (Museo de Etnología de Hamburgo) conserva un cráneo pintado del Tirol, del siglo XIX. Su corona verde y sus flores blancas indicaban que la persona había muerto soltera, según la descripción de la colección. El mismo museo explica que, desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX, las familias de Austria y de partes de Baviera y Suiza podían encargar que se pintara un cráneo antes de la segunda sepultura.

En el Tirol, el Tiroler Bildungsservice (servicio educativo tirolés) menciona un osario en Elbigenalp. Y en Innsbruck, las colecciones anatómicas guardan cráneos pintados procedentes de osarios de varias regiones de montaña de Austria, en particular de Hallstatt y del valle tirolés de Paznaun. Si usted planea buscar otros ejemplos en la región, lo más seguro es confirmar cada sitio con su iglesia, museo o autoridad de patrimonio local.

Otros pueblos de Europa también guardaron a sus muertos en osarios, cada uno a su manera. Los osarios del mundo reúnen varios casos, desde el osario de Sedlec hasta la Capilla de los Huesos de Évora.

Cómo visitar el osario

La Casa de los Huesos está abierta al público. La página oficial de turismo de Hallstatt, consultada en octubre de 2026, la ubica junto a la iglesia católica, en el centro del pueblo. Estos son los datos que publica:

  • De noviembre a marzo: de miércoles a domingo, de 11:30 a 15:30.
  • En abril: todos los días, de 11:30 a 15:30.
  • De mayo a septiembre: todos los días, de 10:00 a 18:00.
  • En octubre: todos los días, de 10:00 a 17:00.
  • Entrada: 2 euros por adulto y 0.50 euros por niño.
  • Pago: se aceptan tarjetas y efectivo.

La misma página advierte que estos datos pueden cambiar. El contacto de la parroquia es Kirchenweg 40, 4830 Hallstatt, Austria, teléfono +43 6134 8279. Antes de viajar, confirme con la parroquia los horarios, el precio vigente y las reglas sobre fotografía dentro del osario. Recuerde también que está entrando a un lugar de sepultura que la comunidad sigue cuidando como tal.

¿Cuánto sabe del osario de Hallstatt?

  1. 1. ¿Cuántos cráneos guarda aproximadamente el osario de Hallstatt?
  2. 2. ¿Cuántos de esos cráneos están pintados?
  3. 3. ¿Hacia qué año comenzó la costumbre de pintar los cráneos?
  4. 4. ¿Por qué se trasladaban los restos de las tumbas al osario?
  5. 5. ¿En qué año entró el último cráneo al osario?

Responda todas las preguntas para revisar.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es famoso Hallstatt?

Hallstatt es famoso por su ubicación junto a un lago alpino, su historia prehistórica de minería de sal, su lugar en una región declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, sus iglesias históricas y su Casa de los Huesos. Ese osario, en la capilla de San Miguel, reúne unos 1,200 cráneos, 610 de ellos pintados. La combinación de pueblo pequeño, montaña y lago es justo lo que dejó al cementerio sin espacio.

¿Por qué pintan los cráneos en Hallstatt?

Los cráneos se pintaban para que cada persona siguiera siendo reconocible después de salir de su tumba. Como el cementerio era muy pequeño, las tumbas se reabrían tras la descomposición y los restos pasaban al osario; el nombre, las fechas, la cruz y las hojas o flores conservaban la identidad y la memoria de cada difunto. La práctica de pintar empezó hacia 1720, aunque la segunda sepultura en el Beinhaus es anterior.

¿Cuántos cráneos hay en la Casa de los Huesos de Hallstatt?

Hay unos 1,200 cráneos, y 610 están pintados. Algunas descripciones hablan de «más de 1,200», pero la cifra oficial es 1,200. Están ordenados por familia y marcados con su fecha de muerte.

¿Qué significan las flores y las hojas?

Paul Koudounaris las lee así: el roble como gloria, el laurel como victoria, la hiedra como vida y las rosas como amor. Friedrich Idam, que fue sepulturero en Hallstatt, añade que muchos cráneos masculinos llevan hiedra y roble y muchos femeninos llevan flores, aunque los estilos cambiaron y algunos significados son inciertos. En el Tirol, una corona verde con flores blancas podía señalar a una persona soltera.

¿Se puede visitar la Casa de los Huesos de Hallstatt?

Sí, el osario recibe visitantes junto a la iglesia católica de Hallstatt, con horario por temporada y una entrada de 2 euros para adultos y 0.50 euros para niños, según la página oficial de turismo en octubre de 2026. Esos datos pueden cambiar. Confirme horarios, precio y reglas de fotografía con la parroquia, en Kirchenweg 40, antes de ir.

Para seguir leyendo

El osario de Hallstatt habla de una comunidad que quiso mantener cerca a sus muertos, con nombre y con flores. Si esa idea le interesa, la historia de qué es memento mori cuenta cómo la calavera se volvió una invitación a pensar en la propia muerte, y la de la calavera en el cristianismo explica su lugar en el arte y la devoción cristiana. Para comparar con otros lugares donde los huesos se volvieron arquitectura, vea la Cripta de los Capuchinos y las Catacumbas de París.