
No. 009
Los santos de las catacumbas: los esqueletos enjoyados de Europa
Los esqueletos vestidos de oro, seda y armadura que se ven en vitrinas de iglesias europeas son los santos de las catacumbas, en alemán *Katakombenheilige*. Son restos humanos antiguos sacados de las catacumbas de Roma después de que el hallazgo de esas galerías se hiciera ampliamente conocido en 1578. Se enviaron sobre todo a iglesias católicas de la Europa de habla alemana y se veneraron como mártires de los primeros siglos del cristianismo. La mayoría de esas personas son anónimas: los nombres se los dio la Iglesia. Las joyas, la seda y la armadura tenían un propósito, según explica el historiador Günter Dippold: mostrarlos como cuerpos glorificados después de la resurrección. Y a las iglesias que la Reforma había dejado sin imágenes ni reliquias les devolvían santos que se podían ver.
Si usted vio una de estas fotos en internet y se quedó mirándola, es natural preguntarse quiénes fueron y quién los vistió así. La respuesta tiene que ver con la fe, con la política de su época y con el trabajo paciente de monjas y orfebres.
Qué es un santo de las catacumbas
Un santo de las catacumbas es un cuerpo, o parte de un cuerpo, sacado de un entierro romano antiguo y enviado como reliquia a una comunidad católica. A partir de 1578, autoridades de la Iglesia y comunidades locales trataron muchos de esos restos como cuerpos de mártires cristianos, les pusieron nombre y los trasladaron hacia el norte, sobre todo a iglesias y casas religiosas de la Europa de habla alemana. El movimiento duró desde finales del siglo XVI hasta el siglo XIX.

Las cifras dan idea de su tamaño. El historiador Trevor Johnson estudió su reparto en Baviera en "Holy Fabrications". Noria Litaker, en *Bedazzled Saints*, sigue el rastro de casi 400 "cuerpos santos" enviados de las catacumbas romanas a Baviera entre 1590 y 1803.
Paul Koudounaris, autor de *Heavenly Bodies* ("Cuerpos celestiales"), libro que resumen el Rijksmuseum y la editorial Thames & Hudson, insiste en un punto: la identidad de muchas de estas personas nunca se estableció históricamente. Eran hombres y mujeres de la Roma antigua, enterrados en las catacumbas, cuyos nombres verdaderos se perdieron.
Por qué los pueblos los querían después de la Reforma
En el siglo XVI, la Reforma protestante y los movimientos iconoclastas retiraron o destruyeron muchas imágenes, santuarios y reliquias en las iglesias del norte de Europa. Para las comunidades católicas, un cuerpo completo llegado de Roma podía devolverle a su iglesia el prestigio sagrado, unir al pueblo con los primeros cristianos y dar un centro a las procesiones, las fiestas y las peregrinaciones. En plena Contrarreforma, también afirmaba una identidad católica.
Conseguir uno era a la vez un asunto religioso y cívico. Las comunidades recibían los cuerpos con procesiones, los colocaban en altares destacados y a veces los tomaban como patronos locales. Litaker muestra que comunidades religiosas y seglares de Baviera invirtieron mucho trabajo y dinero en convertir restos incompletos en santos de cuerpo entero. Tener una reliquia importante podía subir la categoría de una iglesia y atraer peregrinos, como recuerda también un reportaje de Associated Press en el que habla Walter Ries.
Llegadas que eran fiestas públicas
Cuando un santo llegaba, el pueblo salía a recibirlo. En 1647, según el historiador Urs Amacher en su libro sobre Leontius de Muri, los restos llamados Leontius llegaron de Roma a la iglesia de la abadía benedictina de Muri, en Suiza, en una procesión solemne.

El 26 de septiembre de 1694, cuenta Litaker en su capítulo sobre las procesiones de traslado, grupos de las parroquias marcharon hasta Vornbach para dar la bienvenida al santo de las catacumbas Clarus a Baviera. Una llegada así podía parecerse a una fiesta cívica.
En Waldsassen, en Baviera, la colección se formó a lo largo de casi ochenta años: el primer cuerpo santo llegó en 1688 y el décimo en 1765, según un estudio sobre la basílica alojado por la Universidad Duke.
Los santos de las catacumbas en el tiempo
Toque o pase el cursor por un paso para seguir el orden.
1578
Se difunde la noticia del hallazgo de las cámaras funerarias de las catacumbas romanas.
1590 a 1803
Casi 400 "cuerpos santos" se trasladan al Electorado de Baviera.
1647
Leontius llega de Roma a Muri, Suiza, en procesión solemne.
1688
Llega el primer cuerpo santo de Waldsassen.
26 de septiembre de 1694
Grupos de parroquias reciben en Vornbach al santo de las catacumbas Clarus.
1756
Se aprueba la fiesta de los Cuerpos Santos de Waldsassen.
1765
Llega el décimo cuerpo de Waldsassen.
1802 a 1803
La secularización de Baviera cierra monasterios y desarma muchas exhibiciones de reliquias.
Quién los decoró y cómo
Vestir a un santo de las catacumbas era un trabajo religioso y artesanal a la vez, hecho entre varias manos. Según Angela Hesson en "Catacomb Saints", monjas formadas en la preparación de reliquias solían estabilizar y armar los huesos con cola animal, alambre, gasa, cera, madera y papel maché. Las monjas dominicas de Ennetach, en el sur de Alemania, tenían fama de especialmente hábiles en esta labor.

Después entraban los orfebres y los trabajadores del metal, que añadían filigrana, telas, coronas, armaduras, vidrio, perlas y piedras preciosas. En Waldsassen, el orfebre y hermano lego Adalbart Eder decoró diez cuerpos. En Banz, monjas de la cercana Bamberg decoraron cuatro esqueletos traídos de Roma a finales del siglo XVII y en el siglo XVIII.
El resultado no era un montón de huesos sueltos, sino figuras completas. Los elementos que más se repiten son la ropa de seda o brocado, los hilos de oro y plata, las pelucas, las coronas, las espadas, las armaduras, los ojos de pedrería y la palma, símbolo del martirio.
Con qué se vestía a un santo de las catacumbas
Toque una tarjeta para destacarla.
- Para armar el esqueleto: Cola animal, alambre, gasa, cera, madera y papel maché.
- Para la ropa: Seda o brocado con hilos de oro y plata.
- Para el brillo: Filigrana, vidrio, perlas y piedras preciosas.
- Para la cabeza: Pelucas, coronas y ojos de pedrería.
- Para el martirio y la gloria: Espadas, armaduras y la palma del mártir.
Lo que significaban las joyas
A primera vista, tanto oro sobre un esqueleto puede parecer un exceso. Pero tenía un sentido religioso preciso. El historiador Günter Dippold explicó a Associated Press que los cuerpos tan ricamente adornados querían mostrar cuerpos glorificados después de la resurrección, no simplemente cadáveres vestidos para el espectáculo.

Por eso se les colocaba como figuras completas, con los signos de un santo en la gloria: la corona, la palma del mártir y la ropa de fiesta.
El declive en los siglos XVIII y XIX
Con el tiempo, la devoción perdió fuerza. La crítica de la Ilustración, las reformas dentro de la propia Iglesia católica, la secularización y un cambio de actitud hacia las reliquias pusieron en duda la costumbre de presentar huesos anónimos como santos con nombre. Algunos cuerpos se retiraron de los altares, se escondieron en criptas o bóvedas, se despojaron de su decoración, se vendieron, se enterraron o se destruyeron.
La secularización de Baviera de 1802 y 1803 cerró monasterios y llevó a la venta o el retiro de muchos bienes de las iglesias. Litaker, en su capítulo sobre la época moderna, recoge que en Rottenbuch, en 1803, funcionarios del Estado recomendaron retirar o vender los relicarios que contenían, en sus palabras, "cuerpos supuestamente santos, huesos, cabezas".
No todas las comunidades renunciaron a ellos. Algunas devociones locales siguieron vivas, y hoy se conservan cuerpos en iglesias de Baviera, Austria, Suiza, Chequia e Italia. En Waldsassen, la colección se mantuvo, y su fiesta de los Cuerpos Santos, aprobada en 1756, continuó hasta la época moderna.
Dónde se pueden ver algunos hoy
Varios de estos santos siguen en sus iglesias, como objetos de devoción, no como piezas de museo. Antes de ir a cualquiera de estos lugares, confirme con la parroquia o la basílica el acceso, si los cuerpos están expuestos, los horarios y las reglas sobre fotografías.
La basílica de Waldsassen, en Baviera, Alemania, es la más conocida. La página oficial de turismo de Waldsassen dice que la basílica guarda doce reliquias de mártires de los primeros siglos procedentes de las catacumbas romanas, expuestas como "Cuerpos Santos" ricamente vestidos, y que la iglesia abre todos los días. El estudio de Paul Koudounaris sobre la basílica cuenta diez reliquias de cuerpo entero en la nave.
En la iglesia del monasterio de Banz, en Bad Staffelstein, Baviera, Associated Press informó en 2026 que se conservan cuatro Cuerpos Santos llamados Vincenzius, Valerius, Benedictus y Felix Benedictus. Según ese reportaje, unos paneles de madera cubren las vitrinas buena parte del año, y los cuerpos se muestran en ocasiones especiales como el Día de Todos los Santos.
En Suiza, la región eclesiástica católica de Rorschach presenta la iglesia parroquial de St. Kolumban und Konstantius, en Rorschach. Y un documento oficial de la parroquia de Wil identifica el relicario barroco de plata del santo de las catacumbas Pankratius como parte del arte religioso de la iglesia de St. Nikolaus, en Wil. En los dos casos, pregunte a la parroquia si es posible verlos y cuándo.
¿Cuánto sabe de los santos de las catacumbas?
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Preguntas frecuentes
¿Quiénes eran los santos de las catacumbas?
Eran restos humanos antiguos sacados de las catacumbas de Roma desde finales del siglo XVI y repartidos como reliquias entre comunidades católicas, sobre todo de la Europa de habla alemana. Muchos eran anónimos: las autoridades de la Iglesia y las comunidades los trataron como mártires, les asignaron nombres y los expusieron como cuerpos completos y ricamente decorados. Su identidad histórica casi nunca se conoce.
¿Son reales los santos de las catacumbas?
Los esqueletos son restos humanos reales, y las joyas, telas, cera, metales y vitrinas son objetos históricos reales. Otra cosa es afirmar que cada persona fue un santo o mártir conocido: en muchos casos los restos venían de entierros romanos sin identificar, y el nombre, la vida y el martirio no pueden saberse a partir del esqueleto. Por eso lo más exacto es llamarlos "santo de las catacumbas", "Cuerpo Santo" o reliquia identificada por la Iglesia, como hace el lenguaje del Vaticano sobre las reliquias.
¿Por qué los esqueletos de las iglesias están cubiertos de joyas?
Las joyas los mostraban como cuerpos glorificados después de la resurrección, según el historiador Günter Dippold, y no como cadáveres disfrazados. En la Europa católica posterior a la Reforma, un santo así devolvía a una iglesia una reliquia visible y un centro para sus fiestas. El trabajo lo hacían sobre todo monjas especializadas y orfebres.
¿Dónde se pueden ver los santos de las catacumbas?
Hoy se conservan en iglesias de Baviera, Austria, Suiza, Chequia e Italia, y uno de los conjuntos más conocidos está en la basílica de Waldsassen, en Baviera, con doce reliquias según su página oficial de turismo. En Banz, cerca de Bad Staffelstein, cuatro Cuerpos Santos se muestran en ocasiones especiales como el Día de Todos los Santos. Confirme con cada parroquia el acceso, los horarios y las reglas sobre fotografías antes de ir.
Para seguir leyendo
Los santos de las catacumbas son una de muchas maneras en que la Europa católica convivió con los huesos de sus muertos. Para conocer otras, lea sobre los osarios del mundo, la cripta de los capuchinos de Roma y las catacumbas de París, o sobre el lugar de la calavera en la devoción y el arte en la calavera en el cristianismo.