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¿Qué era un tzompantli? Los muros de cráneos de Tenochtitlan y lo que halló la arqueología
Un tzompantli era una estructura, un armazón, una empalizada o una plataforma, donde los mexicas de Tenochtitlan exhibían cráneos humanos cerca de sus templos. La palabra es náhuatl clásico, y el Gran Diccionario Náhuatl de la UNAM la traduce como "lugar de cráneos" o "hilera de cabezas". El ejemplo mejor documentado es el Huei Tzompantli, que arqueólogos del INAH identificaron junto al Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, entre 2015 y 2017. Aquí usamos "mexicas" para el pueblo de Tenochtitlan, como hacen los especialistas; "aztecas" es la etiqueta más amplia que se usa sobre todo en inglés y en la divulgación.
La palabra y cómo se pronuncia
En un sentido arqueológico, tzompantli nombra una estructura para mostrar cráneos humanos, por lo general después de una decapitación ritual. La forma variaba. En contextos mexicas están documentados postes y travesaños de madera; en otras partes de Mesoamérica sobreviven versiones y relieves de piedra. El INAH describe el ejemplo del Templo Mayor como un altar decorado con hileras de cráneos tallados, mientras que en el Huei Tzompantli los cráneos formaban parte del propio edificio.
También conviene no confundirlo con cualquier hallazgo de huesos. Un artículo de la UNAM sobre cráneos perforados de dos sitios prehispánicos advierte que una perforación en un cráneo, por sí sola, no prueba que haya estado en un tzompantli. La palabra describe una estructura y su uso ritual, no un montón de huesos.
¿Y cómo se dice? Una aproximación útil es "tsom-PANT-li", con tres sílabas y el acento en la del medio. En el español de América Latina, la "tz" inicial suele sonar como "s" o como "ts", y la pronunciación cambia según quien habla y la región. El Online Nahuatl Dictionary de la Universidad de Oregon distingue tzompantli de una palabra parecida, tzompāmitl, que significa "árbol de coral", con vocal larga en la segunda sílaba. Existen además grabaciones de hablantes en sitios de pronunciación, útiles como ejemplos de cómo suena la palabra en boca de distintas personas.
El hallazgo bajo República de Guatemala 24
La historia moderna del Huei Tzompantli empieza con una obra. En 2015, durante trabajos de cimentación en un edificio histórico de República de Guatemala 24, aparecieron restos, y el Programa de Arqueología Urbana del INAH tomó el sitio. En dos temporadas de campo, de 2015 a 2017, sus arqueólogos identificaron parte del Huei Tzompantli de Tenochtitlan, según el registro oficial del INAH.
Lo que salió a la luz fue una sección, no la estructura completa. Hay una plataforma rectangular de unos 35 por 12 metros, según el informe de 2025 de la Secretaría de Cultura, y un sector noreste con una plataforma baja de unos 70 centímetros de alto, con agujeros para postes alineados en hileras. Por esos agujeros sabemos dónde iban las vigas de madera. El tamaño total sigue sin conocerse, pero el INAH estima que el Huei Tzompantli pudo medir de 36 a 40 metros de largo y de 12 a 14 metros de ancho.
La estructura tuvo fases de construcción ligadas a las del Templo Mayor, las fases VI y VII, que corresponden aproximadamente a 1486 a 1502 y a 1502 a 1521. También hubo dos ofrendas: una fechada entre 1502 y 1521, y otra, asociada al periodo de 1486 a 1502, con 21 cascabeles de cobre, fragmentos de cráneo y dos cuentas de piedra verde.
Un edificio hecho en parte de cráneos
La parte que más llama la atención es una torre circular. Los trabajos de conservación de 2020 y 2021 expusieron su fachada exterior, y la Secretaría de Cultura la describe con unos 4,7 metros de diámetro y 1,8 metros de alto. Los cráneos estaban unidos con cal y arcilla, en hileras concéntricas que se superponen, algunos con la cara hacia dentro y otros hacia fuera.

Los números, tal como los ha dado el INAH: más de 11.000 fragmentos de cráneo y al menos 650 cráneos completos o casi completos, con 655 cráneos registrados en la sección excavada de la torre. En la plataforma se identificaron agujeros circulares para soportes de madera, y muchos cráneos muestran perforaciones en los huesos temporales y parietales, que servían para montarlos en esos soportes.
El boletín del INAH de 2025 insiste en un punto: los cráneos no eran un adorno pegado a un muro, sino parte del sistema constructivo. Cada uno de ellos fue una persona, y por eso el trabajo actual del instituto se centra tanto en conservarlos como en estudiarlos.
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| Dato | Cifra | Según |
|---|---|---|
| DatoPlataforma rectangular | CifraUnos 35 por 12 metros | SegúnSecretaría de Cultura, 2025 |
| DatoTorre circular | CifraUnos 4,7 metros de diámetro y 1,8 metros de alto | SegúnSecretaría de Cultura, 2025 |
| DatoFragmentos de cráneo | CifraMás de 11.000 | SegúnSecretaría de Cultura, 2025 |
| DatoCráneos completos o casi completos | CifraAl menos 650; 655 registrados en la sección excavada | SegúnINAH |
| DatoMuestra conservada y analizada | Cifra214 cráneos | SegúnINAH, 2025 |
| DatoPerfil preliminar de esa muestra | Cifra46,3 % hombres y 37,4 % mujeres; el resto incompleto o sin sexo determinado, incluidos infantes | SegúnINAH, 2025 |
De quiénes eran estos cráneos
Durante mucho tiempo se dio por hecho que todos los cráneos de un tzompantli pertenecían a guerreros adultos capturados en batalla. El trabajo del INAH muestra un cuadro más variado. Para 2025, una muestra de 214 cráneos ya se había limpiado, estabilizado y conservado, y el perfil biológico preliminar fue de 46,3 por ciento hombres y 37,4 por ciento mujeres; el resto estaba incompleto o no se había podido determinar su sexo, e incluye infantes.
El mismo boletín del INAH señala que los cráneos de niños, en general, no tienen las perforaciones parietales que se usaban para montar los de adultos. La presencia de mujeres y de niños complica la idea de que todas estas personas fueran hombres adultos tomados como cautivos de guerra. Por qué se eligió a cada persona sigue en estudio: los análisis de ADN, de isótopos y bioantropológicos continúan, y el instituto distingue por ahora entre adultos e infantes sin dar todavía una tabla completa de edades.
Qué significaba para los mexicas
Los especialistas leen el tzompantli con varios significados a la vez, religiosos y políticos, y no con una sola función.

En lo religioso, la estructura pertenecía al recinto sagrado de Tenochtitlan y se asociaba con ofrendas a las deidades, en el caso del Huei Tzompantli sobre todo a Huitzilopochtli. Su ubicación en el eje sur del Templo Mayor la conectaba con el templo de Huitzilopochtli y con el cerro mítico de Coatepec. Raúl Barrera Rodríguez, director del Programa de Arqueología Urbana, ha interpretado la estructura como un monumento sagrado vinculado con las ideas mexicas de regeneración y equilibrio cósmico, según el texto del INAH sobre el pensamiento mexica. El Museo del Templo Mayor sitúa la muerte ritual mexica dentro de una relación más amplia entre la muerte, la fertilidad, la renovación y la comunicación con los dioses, en una dualidad de muerte y vida, guerra y agua.
En lo político, Eduardo Matos Moctezuma ha descrito el tzompantli como una exhibición pública del poder militar mexica. Una estructura así, en el centro del recinto ceremonial, hacía visibles la guerra, el sacrificio y el ritual de Estado para los habitantes de la ciudad y para quienes la visitaban. Es una forma de volver sagrado el poder y de presentarlo en público, que tenía sentido dentro de las obligaciones con los dioses.
Los cronistas europeos, en cambio, leyeron estas estructuras con sus propias categorías de castigo, guerra y espectáculo, como explica el artículo "Tzompantli, horca y picota". Por eso la comparación moderna con un "muro de trofeos" se queda corta: deja fuera el mundo religioso en el que el tzompantli tenía sentido.
La cifra de 136.000 cráneos
Es probable que usted haya leído que el tzompantli de Tenochtitlan tenía 136.000 cráneos. Ese número viene de Andrés de Tapia, uno de los conquistadores, que reportó más de 136.000 cabezas en la estructura principal, sin contar las de las torres. No es un conteo arqueológico.
Las demás crónicas del siglo XVI dan cifras muy distintas. Fray Diego Durán habló de 80.000. Motolinía, en uno de sus relatos, de unas 500 a 1.000. Otros autores, como José de Acosta, la tradición del Códice Ramírez y Hernando Alvarado Tezozómoc, describieron arreglos de 20 cabezas por palo o dieron otros totales. El Códice Florentino digital, obra que Bernardino de Sahagún terminó en 1577 junto con autores y artistas nahuas, describe en su Libro 2 varios tzompantli con nombre propio, como el Mixcoapan Tzompantli, y en el Libro 12 muestra uno ligado a la Conquista.
Los historiadores usan estos relatos como evidencia útil, pero situada. Los comparan con los restos constructivos, la osteología, la estratigrafía y los códices y las pinturas indígenas. Los autores coloniales tenían propósitos, públicos y posturas religiosas o políticas distintas, y algunos escribieron años después de los hechos. Así que lo justo es presentar los 136.000 como la estimación que reportó Tapia, no como un total comprobado.
Más allá de Tenochtitlan
El tzompantli no fue exclusivo de la capital mexica, aunque cada sitio tiene su propia forma.

Chichén Itzá, Yucatán. Junto al Gran Juego de Pelota hay una estructura de piedra que el INAH identifica como el Tzompantli o Plataforma de los Cráneos, parte del conjunto maya-tolteca de la ciudad. Lo que sobrevive es una plataforma con relieves tallados de cráneos, no un armazón de madera con cráneos originales. Como tzompantli es una palabra náhuatl, llamarla así es una comparación de los especialistas, no prueba de que los mayas usaran el mismo término.
Tula, Hidalgo. Cerca del Juego de Pelota 2 hay una estructura que el INAH rotula como "Tzompantli, Lugar de Calaveras". Según el INAH, durante su excavación aparecieron muchos dientes y huesos craneales, lo que apoya que ahí se colocaron cabezas humanas. El instituto añade que pudo ser construida o reutilizada por los mexicas, después del periodo principal de la ciudad tolteca.
Zultépec-Tecoaque, Tlaxcala. Ahí se identificaron cráneos perforados asociados con un tzompantli de la época de la Conquista, hacia 1520 y 1521, según el INAH.
Calixtlahuaca, Estado de México. El INAH registra un tzompantli asociado al templo de Ehécatl-Quetzalcóatl.
Dónde verlo hoy
El destino oficial más claro es el Museo del Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. En la zona arqueológica está el Altar Tzompantli de piedra, con la fachada decorada con cráneos tallados. En el vestíbulo del museo hay un muro de clavos cráneo: las piedras con forma de cráneo son originales, recuperadas en las excavaciones que empezaron en 1978, y la instalación evoca la forma de un tzompantli. El museo también tiene una reconstrucción de un tzompantli que él mismo describe como una presentación museográfica, no como la estructura original. La página de la Ciudad de México cuenta más de 3.000 objetos del área del Templo Mayor en el museo.

El Huei Tzompantli excavado sigue en su lugar, bajo República de Guatemala 24, y no es una sala de museo abierta como cualquier otra. Si quiere verlo, confirme el acceso con el INAH antes de planear la visita.
La página oficial del museo indica un horario de martes a domingo, de 9:00 a 17:00, y en el vestíbulo se permite tomar fotos sin flash. Las páginas oficiales del INAH muestran precios de entrada distintos, así que confirme la tarifa vigente con el museo. Y una petición sencilla: son restos humanos y patrimonio arqueológico, así que siga las normas del museo y trátelos con respeto.
El Huei Tzompantli, de su construcción a hoy
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1486 a 1502
Fase de construcción del Huei Tzompantli asociada a la fase VI del Templo Mayor.
1502 a 1521
Fase posterior, asociada a la fase VII del Templo Mayor.
1521
Fin de la Tenochtitlan mexica y comienzo del dominio colonial español.
2005
Empiezan trabajos arqueológicos en República de Guatemala 22, donde se propone una estructura posiblemente asociada al Huei Tzompantli.
2015
Arqueólogos del INAH identifican restos del Huei Tzompantli en República de Guatemala 24.
2015 a 2017
Dos temporadas de campo documentan el sector noreste y 655 cráneos.
2020 a 2021
La conservación expone la fachada exterior de la torre.
2025
El INAH informa del análisis de una muestra conservada de 214 cráneos.
Preguntas frecuentes
Las preguntas que más se hacen sobre el tzompantli, respondidas en pocas líneas.
¿Qué es un tzompantli?
Un tzompantli era una estructura ritual, un armazón o una plataforma, donde los mexicas exhibían cráneos humanos cerca de sus templos. El nombre es náhuatl y significa "lugar de cráneos" o "hilera de cabezas". En Tenochtitlan, el Huei Tzompantli formaba parte del recinto ceremonial del Templo Mayor.
¿Existe todavía el tzompantli?
Sí, se conservan restos arqueológicos de varios tzompantli. Los del Huei Tzompantli siguen en su lugar bajo República de Guatemala 24, en la Ciudad de México, y hay ejemplos de piedra en el Templo Mayor, Chichén Itzá y Tula. Para verlos, el punto de partida es el Museo del Templo Mayor, y el acceso al sitio excavado se confirma con el INAH.
¿Cómo se pronuncia tzompantli?
Se pronuncia aproximadamente "tsom-PANT-li", con tres sílabas y el acento en la del medio. En el español de América Latina la "tz" suele sonar como "s" o "ts". La pronunciación varía según el hablante y la región.
¿Qué hacían los mexicas con los cráneos?
Los mexicas colocaban algunos cráneos de personas sacrificadas en tzompantli, montados en varas o vigas de madera cerca de los edificios ceremoniales. En el Huei Tzompantli, además, los unieron con cal y arcilla para levantar una torre circular. Algunos cráneos pasaron después a ofrendas, máscaras u otros contextos rituales.
¿Cuántos cráneos tiene el Huei Tzompantli?
El INAH registró 655 cráneos en la sección excavada de la torre, junto con más de 11.000 fragmentos. Es solo una parte de la estructura, cuyo tamaño completo no se conoce. De ellos, 214 se habían conservado y analizado para 2025.
¿Había mujeres y niños en el Huei Tzompantli?
Sí, en la muestra de 214 cráneos el INAH identificó un 37,4 por ciento de mujeres y también infantes. Los cráneos de niños, en general, no tienen las perforaciones que se usaban para montar los de adultos. El estudio de por qué se eligió a cada persona continúa.
¿Es exacta la cifra de 136.000 cráneos?
No, 136.000 es la estimación que reportó Andrés de Tapia en el siglo XVI, no un conteo arqueológico. Otros cronistas dieron 80.000 o incluso de 500 a 1.000. Los especialistas comparan esos relatos con los restos excavados.
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El tzompantli es una de muchas maneras en que distintas culturas han dado sentido al cráneo; hay un panorama en el significado de la calavera. Otro uso ritual del cráneo, en una tradición muy distinta, es la copa del budismo tibetano que se cuenta en qué es un kapala, y otras formas de guardar y mostrar restos humanos aparecen en los osarios del mundo. Y si su interés por los muertos en México viene de casa, de una tradición viva que recuerda a los difuntos de otra manera, siga con Día de Muertos.