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La trepanación: la antigua práctica de perforar el cráneo
La trepanación es la extracción de un fragmento del cráneo raspando, cortando, horadando o perforando el hueso. Se practica al menos desde el Mesolítico y el Neolítico temprano en Europa, y fue muy extendida en el antiguo Perú. Mucha gente sobrevivió: el hueso cicatrizado alrededor del orificio lo demuestra, y en el estudio de John Verano sobre la región del Cuzco sobrevivió el 83 por ciento de las personas estudiadas. En el Perú, la razón mejor documentada era tratar lesiones en la cabeza, y los escritos hipocráticos de la antigua Grecia la describen para heridas graves del cráneo.
Si usted vio en un museo, en una foto o en un video un cráneo antiguo con un agujero redondo o cuadrado, casi seguro estaba frente a uno de estos pacientes. Muchos vivieron meses o años después de la operación. Esta es su historia.
Qué es ese agujero
En español se dice trepanación, y un cráneo con esa abertura es un cráneo trepanado. En inglés se usan tres nombres para lo mismo: trepanation, trephination y trepanning. El Diccionario del español de México la define como la perforación de la bóveda craneal con un trépano para aliviar la compresión causada por una fractura o por una acumulación de sangre y pus.
El trépano es el instrumento: una sierra circular dentada que corta un disco de hueso, y de ahí la forma redonda de algunos orificios. Pero no todos los agujeros se hicieron así. Muchos se lograron raspando poco a poco, otros trazando un surco cuadrado o redondo, otros con una serie de perforaciones pequeñas. Por eso los orificios que se ven en los museos son tan distintos entre sí, unos limpios y circulares, otros de bordes biselados, otros casi rectangulares.
Los ejemplos más antiguos
Una revisión académica de López y sus colegas, publicada en la revista Anthropological Science, reúne ejemplos europeos que se remontan a cerca de 10.000 a. C., con casos mesolíticos en Portugal y otras regiones. Durante el Neolítico la práctica se volvió más frecuente, sobre todo entre aproximadamente 4500 y 1800 a. C.

Uno de los casos mejor conocidos está en Cataluña. El Museo de Gavà conserva el cráneo de un hombre de entre 30 y 40 años, enterrado en las minas de Gavà y fechado entre 5600 y 5400 a. C. Tenía dos trepanaciones hechas por abrasión, es decir, raspando el hueso. El museo afirma que vivió seis meses después de la operación.
Más al norte, el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague, guarda el cráneo de Næs: un hombre de entre 30 y 40 años, hallado en Næs, en la isla de Falster, en un contexto fechado hacia 3500 a 3000 a. C.
El Perú, tierra de trepanaciones
Pocos lugares tienen tantos cráneos trepanados como los Andes. Los ejemplos peruanos más antiguos que citan López y sus colegas vienen de entierros de Paracas, fechados entre 200 a. C. y 400 d. C. Con el tiempo, la práctica se extendió por varias sociedades andinas, entre ellas comunidades de la sierra sur, y siguió viva en el periodo inca.

El Museo Larco de Lima tiene una colección que abarca desde 1250 a. C. hasta 1532 d. C., con cráneos que muestran tanto aberturas cicatrizadas como sin cicatrizar. Entre ellos están los ejemplares con número de inventario ML100679, ML101604, ML101614, ML101616, ML500089 y ML500092.
En el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, también en Lima, hay un cráneo de Paracas que llama la atención por una lámina de oro. Según el Ministerio de Cultura del Perú, la trepanación se hizo sobre una fractura causada por una porra estrellada, un arma con puntas en forma de estrella. El museo aclara que no hay pruebas de que la lámina de oro se colocara mientras la persona estaba viva.
¿Sobrevivía la gente?
Sí, y el propio hueso lo cuenta. Cuando una persona vivía después de la operación, el cráneo reaccionaba: los bordes del orificio se alisaban, aparecía hueso nuevo y la zona se remodelaba. Ese hueso liso y redondeado significa que el paciente vivió lo suficiente para que su cuerpo empezara a sanar. Un borde sin cicatrizar, en cambio, no prueba por sí solo que la operación causó la muerte, porque la persona pudo morir por la lesión original o por otra enfermedad.
Las cifras más conocidas vienen del Perú. Andrushko y John W. Verano estudiaron a 66 personas de 11 sitios funerarios de la región del Cuzco, con un total de 109 perforaciones. La supervivencia general fue del 83 por ciento, con pocas señales de infección posterior, y aumentó con el tiempo, lo que sugiere que la técnica mejoró.
Una comparación más amplia de David S. Kushner y John W. Verano, publicada en Neurology, siguió esa curva por periodos: cerca del 40 por ciento de supervivencia a largo plazo entre 400 y 200 a. C., alrededor del 55 por ciento entre 1000 y 1400 d. C., y hasta un 75 por ciento en el periodo inca, aproximadamente entre 1400 y 1500 d. C. Un resumen posterior del American College of Surgeons (Colegio Estadounidense de Cirujanos) informa muestras regionales que llegan al 91 por ciento entre 1000 y 1400 d. C. y un promedio inca del 75 al 83 por ciento.
Fuera del Perú, un estudio español halló señales de supervivencia en 95 de 127 cráneos trepanados publicados, cerca del 75 por ciento. Y en Gavà, como se vio, el hombre neolítico vivió seis meses tras dos operaciones.
Todas estas cifras corresponden a las muestras arqueológicas estudiadas, no a todas las trepanaciones que se hicieron. Aun así, el panorama es claro: la mayoría de los pacientes de estas muestras salió con vida.
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| Periodo | Supervivencia | Estudio |
|---|---|---|
| Periodo400 a 200 a. C. | SupervivenciaCerca del 40 por ciento | EstudioKushner y Verano |
| Periodo1000 a 1400 d. C. | SupervivenciaAlrededor del 55 por ciento | EstudioKushner y Verano |
| Periodo1000 a 1400 d. C. | SupervivenciaHasta el 91 por ciento en algunas muestras regionales | EstudioAmerican College of Surgeons |
| PeriodoPeriodo inca, hacia 1400 a 1500 d. C. | SupervivenciaHasta el 75 por ciento | EstudioKushner y Verano |
| PeriodoPeriodo inca | SupervivenciaPromedio del 75 al 83 por ciento | EstudioAmerican College of Surgeons |
| PeriodoRegión del Cuzco, 66 personas | Supervivencia83 por ciento | EstudioAndrushko y Verano |
¿Por qué lo hacían?
En el antiguo Perú, la razón mejor documentada son los golpes en la cabeza. El Museo Larco explica que la trepanación servía para retirar hematomas o fragmentos de hueso fracturado, sobre todo después de combates rituales o de la guerra, y menciona también el dolor y otros males de la cabeza. Andrushko y Verano vieron lo mismo en el Cuzco: las lesiones craneales fueron un motivo principal.
En la antigua Grecia, el tratado hipocrático *Sobre las heridas de la cabeza*, escrito hacia el año 400 a. C., describe la trepanación para heridas graves y otras afecciones del cráneo. Da instrucciones detalladas para ubicar la abertura, no dañar la membrana que cubre el cerebro, revisar el corte y enfriar el trépano mientras se sierra.
En la Europa medieval y de los primeros siglos modernos, los textos la relacionan sobre todo con fracturas de cráneo, heridas en la cabeza y presión debajo del hueso. Escritos posteriores la asociaron también con la epilepsia, las convulsiones y las enfermedades mentales. Pero frente a un cráneo arqueológico concreto, muchas veces no se puede saber por qué se operó a esa persona. López y sus colegas, en su estudio de cráneos medievales de Gormaz, en España, señalan también que en la Europa medieval la trepanación era mucho menos común que en la prehistoria.
Cómo se hacía
Los cráneos y las colecciones de museo registran varias técnicas distintas, que a veces se combinaban.

Técnicas de trepanación
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- Raspado: Se desgastaba el hueso con un filo de piedra o de metal hasta abrirlo.
- Surco: Se trazaba un contorno circular o rectangular y se retiraba el hueso del centro.
- Perforación: Se horadaba el hueso con un instrumento puntiagudo.
- Corte: Se cortaba con un cuchillo o con una serie de perforaciones seguidas.
- Trépano: En la cirugía posterior, una sierra circular dentada cortaba un disco de hueso.
En el estudio del Cuzco, los métodos principales fueron el corte circular y el raspado. Las colecciones peruanas identifican cuchillos de obsidiana, de cobre y de aleaciones de cobre. El Ministerio de Cultura del Perú describe una operación de Paracas hecha raspando el hueso con piedra o metal, que dejó una abertura relativamente pequeña con bordes biselados.
Los textos y los museos europeos muestran la otra cara de la historia: la de los instrumentos. El tratado hipocrático describe un trépano dentado, un perforador y una sonda, y aconseja detenerse antes de llegar a la membrana cuando el cirujano empezaba el tratamiento de inmediato, y enfriar el trépano en agua durante el aserrado. Siglos después, el Science Museum Group (Grupo de Museos de Ciencia del Reino Unido) conserva un juego inglés de trepanación fechado hacia 1731 a 1770, con coronas de trépano, un mango perforador, escariadores, pinzas, un elevador de cráneo, una gubia y su estuche. El Museo de la Universidad de Groninga, en los Países Bajos, también registra un juego de herramientas para perforar el cráneo.
El cráneo que convenció a los médicos
Durante mucho tiempo, ante un cráneo antiguo con un agujero, cabía la duda de si se trataba de una operación o de un daño ocurrido después de la muerte. En 1865, Ephraim George Squier halló en el Cuzco un cráneo inca fechado hacia 1400 a 1530. Según el American College of Surgeons, ese cráneo ayudó a demostrar que la trepanación del antiguo Perú era cirugía hecha en vida y no un daño posterior a la muerte.

No todos los casos son tan claros. Entre los cráneos medievales de Gormaz que estudiaron López y sus colegas, el de una mujer muestra una regeneración ósea amplia, señal de que sobrevivió, mientras que el de un hombre no presenta señales claras de supervivencia. Los investigadores advierten que el motivo exacto de la operación no se puede leer solo en el esqueleto.
Otros cráneos también le han enseñado a la medicina sobre la cabeza y el cerebro, como el de Phineas Gage, y en el Neolítico del Levante hubo otro trato muy distinto con el cráneo: los cráneos enyesados de Jericó. Para saber más sobre el hueso mismo, vea estos datos del cráneo humano.
La trepanación a través del tiempo
Toque o pase el cursor por un paso para seguir el orden.
Hacia 10.000 a. C.
Primeras trepanaciones europeas, del Mesolítico y el Neolítico temprano, según revisiones arqueológicas.
5600 a 5400 a. C.
En Gavà, Cataluña, un hombre recibe dos trepanaciones por abrasión y vive seis meses más.
4500 a 1800 a. C.
La trepanación se vuelve más común en partes de Europa y el Mediterráneo.
Hacia 400 a. C.
El tratado hipocrático describe la trepanación para heridas en la cabeza.
200 a. C. a 400 d. C.
Primeras trepanaciones peruanas documentadas, en entierros de Paracas.
1000 a 1400 d. C.
Algunas muestras del Perú alcanzan hasta un 91 por ciento de supervivencia.
1400 a 1530 d. C.
Fecha del cráneo inca que Ephraim George Squier halló en el Cuzco en 1865.
¿Cuánto sabe de la trepanación?
Responda todas las preguntas para revisar.
Preguntas frecuentes
Respuestas cortas a lo que más se pregunta sobre la trepanación.
¿Qué es la trepanación?
La trepanación es la extracción de un fragmento del cráneo raspando, cortando, horadando o perforando el hueso. En inglés se le llama trepanation, trephination o trepanning, y un cráneo con esa abertura se llama cráneo trepanado.
¿La trepanación era dolorosa?
Cortar o raspar el cuero cabelludo y el cráneo habría causado un dolor físico intenso sin una anestesia eficaz. Ningún texto antiguo cuenta de manera fiable lo que sentía un paciente prehistórico. Relatos históricos peruanos posteriores mencionan sustancias como la coca, la datura, la yuca y la chicha, aunque la evidencia varía según el periodo.
¿La gente sobrevivía a la trepanación?
Sí, muchas personas sobrevivieron semanas, meses o más, como lo demuestra el hueso cicatrizado. En la muestra del Cuzco de Andrushko y Verano sobrevivió el 83 por ciento de 66 personas, y en el Perú la supervivencia a largo plazo pasó de cerca del 40 por ciento en 400 a 200 a. C. a entre 75 y 83 por ciento en el periodo inca.
¿Por qué los antiguos perforaban el cráneo?
La explicación más sólida para el antiguo Perú es el tratamiento de lesiones en la cabeza, como hueso fracturado y hematomas. Los escritos hipocráticos la describen para heridas graves del cráneo, y textos europeos posteriores la asocian también con la epilepsia y las convulsiones. El motivo de muchos cráneos individuales sigue sin conocerse.
¿Cómo hacían la trepanación los antiguos peruanos?
Raspaban el hueso, trazaban un surco circular o cortaban con instrumentos de obsidiana, cobre y aleaciones de cobre. En el Cuzco predominaron el corte circular y el raspado; en Paracas, un raspado que dejaba bordes biselados.
¿La trepanación "funcionaba"?
La supervivencia y la cicatrización están documentadas en muchos cráneos, así que muchas personas salieron con vida. Si la operación ayudó o no a un paciente concreto con su mal, eso no se puede saber a partir del hueso.
Pacientes, no misterios
Un cráneo con un agujero limpio puede parecer un enigma, pero muchas veces cuenta una historia de cuidado. En el Perú, sobre todo, es la de alguien que recibió un golpe en la cabeza, de alguien que supo tratarlo y de un paciente que siguió viviendo. Antes de viajar para ver uno de estos cráneos, consulte con cada museo los números de inventario y si la pieza está en exhibición.
Términos de esta historia
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Trepanación. La extracción de un fragmento del cráneo raspando, cortando, horadando o perforando el hueso.