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We Dig Skulls
Vista aérea de Tell es-Sultan, el antiguo montículo de Jericó: una colina clara cortada por trincheras profundas entre una carretera, huertos y campos verdes y las casas de la ciudad actual

No. 006

Los cráneos enyesados de Jericó: rostros modelados sobre los muertos hace 9.000 años

Los cráneos enyesados de Jericó los hicieron personas del periodo Neolítico Precerámico B (PPNB, por sus siglas en inglés) en Jericó, el sitio de Tell es-Sultan, hace aproximadamente entre 9.000 y 10.000 años. Después de la muerte se separaba el cráneo, por lo general se le quitaba la mandíbula inferior, y sobre el hueso se modelaba un rostro de yeso con conchas en las cuencas de los ojos. La arqueóloga Kathleen Kenyon excavó siete de estos cráneos en Jericó en 1953. Los arqueólogos piensan que formaban parte de prácticas para recordar a los difuntos, quizá de veneración a los antepasados, aunque ninguna explicación única está probada.

Si usted se quedó mirando uno de ellos en una vitrina, o en una foto, lo que vio fue a una persona real a la que su comunidad quiso seguir viendo la cara. Esto es lo que se sabe de quiénes eran, cómo se hicieron y por qué.

Siete cráneos en Jericó, 1953

En 1953, durante las excavaciones de la British School of Archaeology in Jerusalem (Escuela Británica de Arqueología en Jerusalén) en Tell es-Sultan, Kathleen Kenyon halló siete cráneos humanos enyesados juntos. Pertenecen al Neolítico Precerámico B, una etapa que, como dice su nombre, es anterior a la cerámica. Que aparecieran como grupo dice algo por sí solo: no eran piezas sueltas, sino parte de un mismo trato con los muertos.

Una trinchera de excavación profunda en Tell es-Sultan abierta en tierra clara, con capas de muros de adobe visibles en sus paredes y palmeras más allá del borde
La trinchera norte de Kathleen Kenyon, de 1952 a 1956, en Tell es-Sultan, fotografiada en 2006. Imagen: Original uploader was Abraham at pl.wikipedia, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Hoy esos cráneos están repartidos entre varias colecciones. El Museo Británico de Londres guarda el objeto 1954,0215.1, fechado entre 8200 y 7500 a. C. El Museo Ashmolean de Oxford cataloga el suyo como AN1955.565 y lo fecha entre 7300 y 6300 a. C. El Museo Real de Ontario, en Toronto, tiene un cráneo humano relleno de yeso y pintado, excavado en Tell al-Sultan, según la ficha del Museum of Near Eastern Archaeology de la Universidad de Queen's. Otros ejemplares están en el Museo de Jordania y en más colecciones.

Cómo se construía un rostro sobre un cráneo

El proceso empezaba cuando el cuerpo ya se había descompuesto. Entonces se tomaba el cráneo, por lo general se le retiraba la mandíbula inferior, y sobre el hueso se modelaba yeso para recrear las facciones: la frente, la nariz, las mejillas, los labios y las orejas. En las cuencas de los ojos se colocaban conchas, fijadas con el propio yeso. En el cráneo del Ashmolean, los ojos son conchas de cauri.

Nada de esto se hacía de una sola vez. El cráneo se rellenaba y se modelaba por etapas, capa sobre capa. Los estudios técnicos muestran que las recetas de yeso y la forma de construir el rostro cambiaban entre Jericó y otros sitios, así que no había una sola técnica. El ejemplar del Ashmolean tiene yeso en la parte delantera pero no en la de atrás; es posible que esa parte se cubriera con otro material que representara el cabello, algo que no se conservó.

Así que, cuando alguien pregunta cómo se preparaba el cráneo de Jericó, la respuesta tiene tres pasos: esperar a que el cuerpo se descompusiera, separar el cráneo y quitarle por lo general la mandíbula, y luego darle un rostro nuevo de yeso, con ojos de concha, trabajado por capas.

Lo que mostró el interior del cráneo del Museo Británico

En 2009, el cráneo de Jericó del Museo Británico pasó por una microtomografía computarizada (micro-CT), un escáner que permite ver el interior de un objeto sin tocarlo. Según National Geographic Historia, el escáner reveló que el interior del cráneo estaba lleno de tierra, metida por una abertura en la parte de atrás. Esa tierra sostenía el hueso mientras se le añadía el rostro de yeso, como un relleno que le daba firmeza a la pieza.

El cráneo enyesado de Jericó del Museo Británico sobre un soporte: un cráneo claro con un rostro de yeso modelado sobre la mitad inferior y conchas blancas en las cuencas de los ojos
Cráneo enyesado de Jericó, Neolítico precerámico B, en el Museo Británico; la mandíbula se retiró antes de modelar el rostro. Imagen: Zunkir, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

El escáner también dejó ver a la persona. Era un hombre maduro, de más de 40 años al morir. Tenía los dientes muy dañados y una lesión en la nariz que había sanado, señal de un golpe que sufrió en vida y del que se recuperó. Le falta la mandíbula inferior, por eso lo que se conserva es el cráneo y no la cabeza completa. Son detalles pequeños y muy humanos: un dolor de muelas, una nariz rota alguna vez. El Museo Británico expuso, en una muestra temporal, una reconstrucción facial junto al cráneo original, para que los visitantes vieran el rostro de este hombre al lado del que le dio su comunidad.

El cráneo del Ashmolean

El cráneo de Oxford pertenecía a un hombre adulto. Muestra señales de modelado artificial de la cabeza, posiblemente por haberla vendado durante la infancia.

El cráneo enyesado de Jericó del Ashmolean en una vitrina, un rostro de yeso marrón sobre el cráneo con dos conchas de cauri como ojos y algunos dientes superiores a la vista
El cráneo enyesado de Jericó en el Museo Ashmolean de Oxford, con conchas de cauri como ojos. Imagen: Mary Harrsch, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

El Ashmolean lo presenta como un posible retrato temprano: una representación de la persona muerta y una manera en que la comunidad pudo recordar a sus antepasados. Es una lectura del museo, y el museo la plantea con la palabra "posible". No es necesario ir más lejos que eso para entender por qué la pieza conmueve: alguien se tomó el trabajo de devolverle una cara a un hombre que ya había muerto.

¿Para qué los hacían?

La interpretación más fuerte es que estos cráneos formaban parte de las prácticas funerarias del Neolítico ligadas a recordar a los muertos y a venerar a los antepasados. Desde ahí, cada estudioso ha puesto el acento en algo distinto.

Kathleen Kenyon los leyó como retratos de personas importantes ya fallecidas. El Ashmolean, como se vio, habla de una posible representación del difunto y de una forma de recordar a los ancestros. Alexandra Fletcher, del Museo Británico, reúne varias interpretaciones que compiten entre sí: el culto a los varones mayores, la elección de ciertos cráneos por su forma o por la posición social de la persona, y los retratos de miembros respetados de la comunidad. Fletcher afirma que el culto a los antepasados puede estar presente, pero que ninguna explicación única está probada. La investigadora Karina Croucher, en su estudio The Materiality of 'Ancestors' ("La materialidad de los 'antepasados'"), sitúa estos cráneos dentro de la veneración a los antepasados y de las prácticas funerarias del periodo.

Lo que sí muestran los propios cráneos, con su rostro de yeso, sus ojos de concha y el cuidado con que se trabajaron, es que algunas comunidades del PPNB dieron a ciertos cráneos humanos un papel social o ritual que seguía después de la muerte. Los muertos no desaparecían del todo: seguían presentes, con cara.

Una tradición del Levante

Jericó no fue el único lugar. La estudiosa Denise Schmandt-Besserat ha reunido en su sitio sobre los cráneos enyesados los ejemplos de toda la región.

Un rostro de yeso reconstruido de 'Ain Ghazal sobre un soporte de museo, cuyos fragmentos color naranja forman ojos cerrados en forma de ranura, una nariz recta y las mejillas
Rostro de yeso modelado sobre un cráneo humano de 'Ain Ghazal, Jordania, Neolítico precerámico B, hacia 6500 a. C., en el Museo Arqueológico de Jordania, Amán. Imagen: Osama Shukir Muhammed Amin FRCP(Glasg), CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

En 'Ain Ghazal, en Jordania, las excavaciones identificaron catorce cabezas separadas del cuerpo, entre ellas seis cráneos enyesados. Uno de ellos, el Cráneo 88-1, apareció en 1988 en una fosa bajo un edificio del PPNB medio, fechado hacia 7000 a 6700 a. C. En Tell Aswad, en Siria, los arqueólogos documentaron nueve cráneos modelados en dos depósitos. El Laboratoire Archéorient los describe como un hallazgo funerario excepcional, y Danielle Stordeur ubica el sitio dentro de la secuencia del PPNB, aunque advierte que la fase exacta de los cráneos sigue siendo incierta.

En Kfar HaHoresh, en el norte de Israel, se recuperaron varios cráneos enyesados en un contexto funerario. Los estudios técnicos identificaron varias capas de yeso, y en un solo ejemplar se identificaron cuatro mezclas distintas, como explica el documento del Museo Británico Regarding the Dead ("Sobre los muertos"). La misma tradición incluye también Beisamoun y Yiftahel, en Israel; Tell Ramad, en Siria; y Köşk Höyük, en el centro de Turquía.

Sitios con cráneos enyesados en el Levante y alrededores

Toque o pase el cursor por una fila para resaltarla.

SitioPaís o regiónQué se recuperó
SitioJericó (Tell es-Sultan)País o regiónLevanteQué se recuperóSiete cráneos enyesados hallados juntos por Kathleen Kenyon en 1953
Sitio'Ain GhazalPaís o regiónJordaniaQué se recuperóCatorce cabezas separadas del cuerpo, seis de ellas cráneos enyesados
SitioTell AswadPaís o regiónSiriaQué se recuperóNueve cráneos modelados en dos depósitos
SitioKfar HaHoreshPaís o regiónIsraelQué se recuperóVarios cráneos enyesados en un contexto funerario, con varias capas de yeso
SitioBeisamoun y YiftahelPaís o regiónIsraelQué se recuperóCráneos enyesados de la misma tradición
SitioTell RamadPaís o regiónSiriaQué se recuperóCráneos enyesados de la misma tradición
SitioKöşk HöyükPaís o regiónTurquíaQué se recuperóCráneos enyesados de la misma tradición

Otras culturas, muy lejos en el tiempo y el espacio, también han guardado y cuidado los cráneos de sus antepasados, como los cráneos ancestrales asmat, cada una con su propio sentido. Y la costumbre de reunir huesos en lugares de memoria tiene su propia historia en los osarios del mundo.

Verlos hoy en un museo

Los museos que conservan estos cráneos los presentan por lo que son: restos humanos, con su contexto arqueológico, y no como curiosidades anónimas. El Ashmolean exhibe el suyo dentro de su galería del Antiguo Oriente Próximo y lo describe como un posible retrato temprano. El Museo Británico ha mostrado su cráneo de Jericó en la Sala 59, dedicada al Levante antiguo, presentado como material óseo humano y objeto ritual.

Las exhibiciones cambian, y una pieza puede estar en préstamo o guardada. Si quiere ver uno de estos cráneos, consulte el sitio oficial de cada museo para saber qué está expuesto, los horarios y las entradas antes de ir.

Los cráneos enyesados en fechas

Toque o pase el cursor por un paso para seguir el orden.

  1. Hacia 7300 a 6300 a. C.

    Fecha del cráneo de Jericó que hoy guarda el Museo Ashmolean.

  2. Hacia 7000 a 6700 a. C.

    El Cráneo 88-1 de 'Ain Ghazal se deposita bajo un edificio.

  3. 1953

    Kathleen Kenyon excava siete cráneos enyesados en Jericó.

  4. 1988

    Se excava el Cráneo 88-1 de 'Ain Ghazal.

  5. 2009

    El cráneo de Jericó del Museo Británico pasa por una microtomografía.

¿Cuánto sabe de los cráneos de Jericó?

  1. 1. ¿Quién excavó el grupo de cráneos enyesados de Jericó en 1953?
  2. 2. ¿Con qué material se hicieron los ojos del cráneo de Jericó?
  3. 3. ¿A qué periodo pertenecen los cráneos de Jericó?
  4. 4. ¿Qué reveló el escáner dentro del cráneo del Museo Británico?

Responda todas las preguntas para revisar.

Preguntas frecuentes

Respuestas breves a lo que más se pregunta sobre estos cráneos.

¿Cuál era el propósito de los cráneos enyesados de Jericó?

Probablemente formaban parte de prácticas funerarias del Neolítico que conservaban y representaban a los muertos, quizá para convertir a personas conocidas en antepasados recordados. Los arqueólogos no coinciden en un único propósito exacto.

¿Dónde se encontró el cráneo de Jericó?

Se halló en Jericó, el asentamiento neolítico de Tell es-Sultan, durante las excavaciones de Kathleen Kenyon en 1953. Los siete cráneos aparecieron juntos.

¿Qué importancia tiene el cráneo humano neolítico cubierto de yeso?

Muestra que algunas comunidades del Neolítico Precerámico B dieron a ciertos cráneos humanos un papel social o ritual que continuaba después de la muerte. El sentido exacto se sigue discutiendo, pero el recuerdo de los antepasados es una de las interpretaciones principales.

¿Quién hizo los cráneos enyesados?

Los hicieron las comunidades del Neolítico Precerámico B del Levante, en sitios como Jericó, 'Ain Ghazal, Tell Aswad y Kfar HaHoresh. Los de Jericó tienen aproximadamente entre 9.000 y 10.000 años.

¿Cómo se preparó el cráneo de Jericó?

Después de que el cuerpo se descompusiera, se separaba el cráneo y por lo general se le quitaba la mandíbula inferior. Luego se modelaba un rostro de yeso por capas, con conchas en los ojos. En el cráneo del Museo Británico, el interior se rellenó de tierra por una abertura en la nuca para sostener el hueso.

¿Se les quitaba la mandíbula inferior?

Sí, por lo general la mandíbula inferior se retiraba antes de modelar el rostro. Al cráneo de Jericó del Museo Británico le falta, por eso lo que se conserva es el cráneo y no una cabeza completa.

Rostros para no olvidar

Detrás de cada uno de estos cráneos hay una persona con una vida concreta, como el hombre de más de 40 años con la nariz curada que guarda Londres, y una comunidad que quiso tenerlo cerca. Para ver cómo otras culturas han dado sentido a la calavera, siga con el significado de la calavera.

Términos de esta historia

Toque un término para ver qué significa.

Neolítico Precerámico B (PPNB). Periodo del Neolítico en el Levante, anterior a la cerámica, al que pertenecen los cráneos de Jericó.